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martes, 2 de octubre de 2012

BRASIL: 2 DE OCTUBRE, 20 AÑOS DE LA MASACRE DE CARANDIRÚ


Video homenaje a las víctimas de la masacre, parte de un proyecto para la cátedra de Historia del Arte III de la Escuela Municipal de Bellas Artes Carlos Morel de Quilmes, Buenos Aires, Argentina.


(ADITAL).- Con 111 detenidos asesinados, la Masacre de Carandirú, en San Pablo, entró en la historia como una de las peores formas de ‘limpieza social’ de que se tiene memoria en Brasil y expuso como nunca la situación del sistema penitenciario brasilero. En 2002, el Gobierno consiguió demoler parte de los pabellones, pero todavía hoy no logra responder los principales puntos vinculados con la cuestión carcelaria en Brasil y por qué nadie ha sido debidamente castigado.
Hoy, 2 de octubre, se cumplen 20 años de la masacre ocurrida en San Pablo y la organización Justicia Global publicó un comunicado en el cual cuestiona la operación comandada por la fuerza policial de la época que, en muchos casos, termina repitiéndose en la actualidad.
El comunicado recuerda que el conflicto comenzó con una pelea entre los detenidos internos. Aun sin posibilidad de fuga, hubo una intervención policial y los presos dieron señales de que se rendirían y presentaron las armas (estiletes, objetos cortantes, maderas, etc.). Por lo que se sabe, más de 320 policías militares con armas de fuego invadieron el pabellón 9 y mataron a los 111 presos. Según testigos, los policías no tenían distintivos, lo que imposibilitó su identificación.
El mismo texto recuerda que los detenidos en el pabellón 9 eran provisorios, es decir, todavía no habían recibido una sentencia definitiva. Además, el argumento de la defensa no puede utilizarse ya que ningún policía, de los más de 300, fue muerto. Todos los asesinados recibieron balas en el tórax y en la cabeza. Estaba claro cuál era el mensaje del comando general.
Las organizaciones de derechos humanos de todo Brasil no se callaron ante el hecho. Y la Masacre de Carandirú ganó notoriedad internacional. En el 2000, el país fue declarado culpable de las 111 muertes por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Con este comunicado, Justicia Global llama la atención sobre los varios problemas que todavía existen en el sistema penitenciario en Brasil y cómo son tratados los derechos humanos en el segmento.
"El día de la masacre, Carandirú albergaba 7.257 detenidos, más del doble de su capacidad. Hoy, 20 años después de la masacre, Brasil tiene más de 550 mil personas presas. En este intervalo, la divisa de la política penitenciaria brasilera ha sido la construcción de más presidios. En la misma medida en que éstos son construidos, son ocupados, llenados y sobrellenados. Favoreciendo la expansión en el número de vacantes en lugar de políticas reales de excarcelación, el resultado es que, en quince años, entre 1995 y 2010, la tasa de detención pasó de 95 a 260. La proporción en el aumento de la población carcelaria brasilera es comparable sólo a la de Estados Unidos”, afirma el comunicado de Justicia Global.
De acuerdo con la organización, todavía persisten temas pertinentes de la realidad brasilera actual: el exterminio de la juventud negra, la limpieza social, la negación de los derechos a los excluidos, el abuso de poder, la impunidad.
"Hay muchas lecciones que podemos extraer mirando nuevamente lo que se produjo veinte años atrás y a la luz de las masacres cotidianas que ocurren en las periferias de Brasil: una de las principales es la importancia de organizarnos contra la violencia estatal, que sufre una gran parte de la nuestra población; que no dejemos de denunciar y luchar contra la violencia estructural y estructurante del Estado brasilero”, finaliza el comunicado.