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viernes, 5 de octubre de 2012

CHILE COMO ESCUELA DE LUCHA CONTRA EL NEOLIBERALISMO

(elciudadano.cl).- La contestación afronta su segundo curso de movilización con fuerzas renovadas y demostraciones multitudinarias en las calles.



La rebelión de los estudiantes chilenos frente a un modelo de enseñanza privatizado señala al neoliberalismo como el enemigo de la educación pública gratuita y de calidad.
El pasado curso ha entrado en la memoria colectiva chilena como el despertar de una sociedad que se había resignado al modelo económico neoliberal impuesto durante la dictadura de Augusto Pinochet. Las masivas y originales protestas estudiantiles propusieron una ruptura con un sistema que había sido perpetuado por los gobiernos de la Concertación –la coalición de centroizquierda que se mantuvo en el poder desde el fin de la dictadura hasta el 2010– y el actual Gobierno de la derechista Coalición por el Cambio, liderado por Sebastián Piñera.
Las aspiraciones estudiantiles no se quedan sólo en el ámbito de la educación, sino que proponen una ruptura con el modelo neoliberal, ya que afirman que es inviable y que fomenta las desigualdades sociales en un país que tiene el triste mérito de encabezar el ranking en esta materia: “Somos uno de los síntomas del deterioro y descrédito de esta sociedad mercantil”, asegura Cristian Villagrán, portavoz en la Región Metropolitana de la Agrupación de Estudiantes Estafados por el Crédito Corfo.

LOS SECUNDARIOS LIDERAN
Hoy por hoy, las movilizaciones estudiantiles siguen vivas y es el alumnado de secundaria quien atiza el fuego. La población universitaria les sigue, con el respaldo de otras capas de la sociedad, aunque se ha notado el desgaste acumulado después de la intensidad del curso 2011-2012. Algo queda claro, no van a dormirse de nuevo y el lema del año pasado sigue vigente: “Educación pública gratuita, equitativa, laica y de calidad”. El malestar que ha explotado en la calle ha salido desde los liceos (institutos), después de llevar tiempo creciendo dentro de las aulas. Los secundarios, como se los denomina en Chile, han sido los impulsores de una serie de movilizaciones que han protagonizado, codo con codo, con las universitarias, junto a otros actores como asociaciones de padres, trabajadoras y la sociedad civil en general.

No es la primera vez que los secundarios toman la iniciativa. En los últimos años están protagonizando algunos de los episodios más reivindicativos e influyentes. En 2006 hicieron la “revolución pingüina” (en referencia a sus uniformes escolares), en la que se pedía una serie de medidas concretas que están en sintonía con lo que se reclama actualmente. Esta generación, pese a tener presente la historia de la dictadura, no conoce el profundo miedo que tienen las generaciones anteriores.
DE ARICA A PUNTA ARENAS
En el último mes ha habido una ola de movilizaciones: tomas (ocupaciones) de liceos, huelgas universitarias, acciones callejeras, protestas contra la represión, ocupaciones de sedes de partidos políticos, etc. Uno de los momentos álgidos fue la manifestación del 28 de agosto, que sacó a la calle a unas 150.000 personas en Santiago y se celebró a lo largo del país, de Arica a Punta Arenas. Personas mayores, madres, padres, niños, economistas, historiadores, profesores, trabajadores… En resumen, personas y organizaciones de todo tipo acompañaron al estudiantado por las calles de todo el país.
La jornada del 28 de agosto fue la convocatoria más masiva del año y se produjo una semana después de que el ministro de Educación, Harald Beyer, dijera que “las marchas no son masivas y los estudiantes no están siguiendo a sus dirigentes”. En este sentido, el presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile (Fech), Gabriel Boric, sostuvo que “el Gobierno dijo que éramos una minoría: hoy vimos una clara señal de masividad y convocatoria. El Gobierno dijo que estábamos divididos: hoy dimos una clara señal de unidad. El Gobierno dijo que no tenemos propuestas y que somos intransigentes: hemos demostrado que sí tenemos propuestas y estamos dispuestos a discutirlas”.

NEGOCIACIONES INFRUCTUOSAS
Valorando la marcha, el portavoz de la Federación Mapuche de Estudiantes (Femae), Víctor Ancalao, declaró que “este Gobierno tiene que dejar de reírse de nosotros y cambiar sus maneras porque este movimiento estudiantil de nuevo viene con fuerza”. Uno de los presentes en la manifestación, el historiador Sergio Grez, aseguraba que “se está marcando un quiebre muy importante desde el año pasado con los años de aletargamiento de los movimientos y organizaciones sociales, bajo el impacto múltiple del terror dictatorial, de los efectos del modelo neoliberal que tiende a atomizar a la población, del imperio de los grandes medios de comunicación que desinforman e idiotizan, como también con las políticas de cooptación de la Concertación de las dirigencias de los movimientos sociales. Eso ha comenzado a terminar desde 2011”.
Las protestas de 2011 tumbaron a dos ministros de Educación y dejaron la popularidad de Sebastián Piñera por el suelo. Las negociaciones con él no funcionaron. Parece que las partes no se ponen de acuerdo, ya que Gabriel Boric declaró que “los proyectos del Gobierno no avanzan porque no tienen el consenso de los actores que los pusimos en tabla”. En medio de este clima, recientemente se ha aprobado la Ley Hinzpeter, también conocida como Ley de resguardo del orden público. Quienes la critican aseguran que sanciona cualquier tipo de manifestación social y es denominada como la ley antiprotesta.
Recuadro

LA EDUCACIÓN, CONSIDERADA COMO UN BIEN DE MERCADO
Chile tiene uno de los sistemas de enseñanza superior más privatizada del mundo. Además es uno de los más caros, financiado en un 80% por las familias y menos del 20% por el Estado. Para dar acceso a la población más vulnerable existen los créditos universitarios, como el CAE o el Corfo. Los otorgan las entidades financieras y se tienen que devolver con intereses a los bancos. La diferencia más importante entre ambos es que en el crédito CAE el aval es el Estado y en el Corfo es algún familiar de los beneficiarios. Esto ha provocado que hoy en día muchas personas estén atrapadas por la deuda. La educación no superior está municipalizada, ya que el Ministerio de Educación delegó en época de Pinochet la administración de los establecimientos educacionales a las administraciones locales.
Las críticas a la municipalización radican en que, mientras las instituciones privadas o concertadas poseen muchos recursos, las municipales tienen una financiación deficiente y esto afecta a los resultados académicos de los alumnos, que pertenecen a las capas más humildes de la población.

Por Ivet Eroles / Barcelona
4 de octubre de 2012. Número 182