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sábado, 20 de octubre de 2012

BRASIL: "LA REFORMA AGRARIA ESTÁ PARADA EN EL PAÍS"

(Adital).- "La reforma agraria está parada en Brasil”. Éste fue el diagnóstico de João Pedro Stedile, de la dirección nacional del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra (MST) al hacer una evaluación sobre la cuestión agraria existente en el país. En entrevista con Adital, el activista aclaró los motivos de este estancamiento y afirmó que cree que hacia el final del mandato de la presidenta Dilma Rousseff cambiarán las políticas orientadas hacia el campo.
Stedile asegura que son cuatro los motivos por los cuales la reforma agraria, política tan necesaria, está estancada. "Debemos este problema a cuatro factores. El primero es el avance del agronegocio en el país, que hoy tiene la hegemonía de la producción; el segundo es la crisis capitalista en el mundo, que trajo a Brasil varios inversores capitalistas dispuestos a invertir, lo cual causó un aumento del precio de las tierras; otro motivo es que los ruralistas están impidiendo la reforma agraria; y en último lugar, la reforma está parada porque los movimientos del campo tienen dificultades para reiniciar las grandes movilizaciones por la tierra”, evalúa.
Para el activista, en este momento más que nunca, la población brasilera necesita una verdadera reforma agraria, que reubique la producción de alimentos, adopte la agroecología y retome para los/las brasileros/as el control de los recursos naturales.

Analizando el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, desde hace dos años al frente de Brasil, Stedile entiende que la actual gestión tiene una composición de clases, dando atención a la gran burguesía, a la clase media y a los más pobres, estando revestida también de fuerza política, pero enyesada para los cambios estructurales que el país necesita.
"Hacia el final del mandato, con la agudización de la crisis financiera internacional y el debilitamiento de algunos partidos tradicionales, el gobierno de Dilma Rousseff puede volverse más audaz y producir las transformaciones esperadas”.
La necesidad de fomento de la agricultura familiar también fue retomada por el activista del Movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra, que resaltó que hoy la estructura de la producción agrícola se configura de la siguiente manera: el 85% de los recursos son orientados hacia la producción para exportación y sólo el 15% se destina al mercado interno. Stedile defiende la necesidad de cambiar la estructura agrícola para que la agricultura familiar "sea el centro y no el complemento”.
"Para que esto sea posible sería necesario que la Conab [Compañía Nacional de Abastecimiento] comprara una mayor parte de la producción; que se recuperaran las áreas degradadas en la pequeña agricultura; que se adoptaran técnicas de la pequeña agricultura, como la no utilización de agrotóxicos; y que se fortaleciera la agroindustria cooperativa, que posibilitaría la creación de pequeños frigoríficos, pequeñas fábricas de productos lácteos”, señaló, recordando que éstas son, justamente, algunas de las plataformas que los movimientos del campo están reivindicando.
"La sociedad brasilera está viviendo un momento histórico de enfrentamiento entre el modelo capitalista, que es el agronegocio, y el modelo de la agricultura familiar y de la reforma agraria, que apuntan a obtener alimentos para todos y todas. Esos proyectos están enfrentándose todos los días en el campo y en la política, como se vio en las discusiones sobre el Código Forestal. Pero tengo la esperanza de que la población y los gobiernos van a tomar conciencia de que el agronegocio es perverso”, finalizó.

Traducción: Daniel Barrantes - barrantes.daniel@gmail.com