(Principio Esperanza).- Pocos hombres como él tan convencidos de la urgencia de encontrar una solución política, por la vía de diálogo, a la gravísima confrontación en que se debate Colombia. Durante el difícil camino recorrido hasta llegar a los Acuerdos de La Uribe, escribía a los delegados oficiales: “En nosotros no cabe el pesimismo, por el contrario, somos de aquellos que cabalgan en el más grande optimismo. Por eso estamos convencidos que cualquier día de estos vamos a reunirnos para probar nuestra disposición por la paz”. La vigencia de sus reflexiones resulta admirable.
Audio: palabras del comandante Jacobo Arenas:
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Este 10 de agosto conmemoramos en las FARC-EP el aniversario número 22 de la inesperada muerte del camarada Jacobo Arenas en Casa Verde. La dolorosa herida que significó su partida en momentos tan significativos de la vida nacional, aún no termina de cerrarse.
24 años atrás, el gobierno de Virgilio Barco promulgaba una iniciativa de paz inspirada en el principio de “mano tendida y pulso firme”. Según ella, la reconciliación plena sólo sería posible cuando se lograra la disolución de los grupos armados, su desarme y reincorporación a la sociedad dentro de un contexto de garantías efectivas y específicas. “Compromisos precisos dentro de plazos definidos” exigía. Jacobo Arenas redactó para la historia la respuesta insurgente: “Querer ahora resolver los problemas de la más honda crisis de toda la estructura y superestructura tradicional del país, con un plan de paz que es… ‘un ultimátum militar envuelto en amena retórica’, es la vieja equivocación de los gobiernos oligárquicos de este hemisferio”. .... CONTINÚA, para leer el artículo completo AQUÍ


