(AW) Comandante Arsenio García Dávila: uno de los 82 expedicionarios del yate Granma.
Para la agencia de comunicación Rodolfo Walsh, es un honor poder presentar a nuestro nuevo colaborador, corresponsal en tierra cubana.
Osvaldo Piñero se incorpora desde Cuba a trabajar para este boletín, ofreciéndonos en su primer entrega, esta entrevista con uno de los expedicionarios que acompañaron a Fidel y el Che en el desembarco que inició la Revolución Cubana.
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Por Osvaldo Piñero.
LA HABANA, 3 DE SEPTIEMBRE. AGENCIA RODOLFO WALSH.
CUBA: PERSONAJES.
El comandante Arsenio García Dávila fue uno de los 82 expedicionarios del yate Granma. Nos recibió en su casa del barrio habanero de Miramar para hablar de su pasado revolucionario. Durante el transcurso de la conversación abundaron las anécdotas, reflexiones y datos de un período de la historia de Cuba cargado de dramatismo, pero que finalmente acabó con la tiranía batistiana y marcó el comienzo de uno de los acontecimientos más trascendentes del siglo XX: el triunfo de la Revolución cubana el 1 de enero de 1959.
El relato de este hombre de 73 años, de aspecto sencillo, bajo perfil y dotado de muy buena memoria, convirtió este reportaje en una ¨caja¨ de sorpresas.
HACIENDO HISTORIA
En noviembre de 1956, Fidel Castro, el Che y 80 revolucionarios abandonan México a bordo del Granma, un yate de segunda mano por el que se filtraba el agua. El barco recibió ese nombre en honor de la abuela del primer propietario del mismo.
Más tarde, Granma se convertiría en el nombre del diario del Partido Comunista de Cuba, así como en el nombre de toda una provincia.
Después de varios días de navegación por aguas tempestuosas, el 2 de diciembre los rebeldes llegaron al golfo de Guacanayabo, a unos 160 kilómetros al oeste de Santiago de Cuba. El plan inicial consistía en llegar a dicha ciudad a finales del mes de noviembre, al mismo tiempo que se producía la revuelta planeada por Frank País, miembro del M-26. Al no contar con la ayuda de Fidel y sus hombres, esta revuelta fue reprimida en tan solo unas pocas horas. Y cuando, por fin, los mareados revolucionarios desembarcaron, se encontraron con las tropas de Batista, que capturaron y mataron a tres cuartas partes de la tripulación. Entre los 21 supervivientes se encontraban Fidel, su hermano Raúl y el Che.
Unidos a un grupo de campesinos y a unos cuantos compañeros revolucionarios, se trasladaron a la Sierra Maestra, donde fundaron el Ejército Rebelde.
Con respecto a este episodio, el comandante García Dávila comenta lo siguiente: ¨Quiero aclararte que contrariamente a lo que se dijo muchas veces, después de la emboscada que sufrimos por el ejército y la aviación batistiana, a pocas horas del desembarco, sobrevivimos 21 compañeros y no doce. Te lo dice un protagonista de ese triste episodio¨.
El diálogo con este héroe de la Revolución fue ameno, distendido y sin pausa. En el interior de su casa cuelgan innumerables cuadros y fotos que testimonian su trayectoria revolucionaria. Se lo ve junto a Fidel, Che, Camilo y Raúl Castro, entre otros..
P: ¿Cuándo y dónde nació?
R: Nací el 1 de abril de 1936 aunque en mi documento aparece que nací en el 31. Provengo de una familia muy pobre, muy humilde. Mi padre, con el objetivo de tener una cédula electoral para poderla vender a los políticos de aquella época, me inscribió con 5 años de más y por eso aparezco en mi... y nunca me ocupé de eso. Me parecía que cinco años más o cinco menos no era relevante, lo dejé así. Nací en un pueblo ubicado a 54 kilómetros al sur de La Habana, se llama Guines. Allí realicé mis primeros trabajos agrícolas y luego como revolucionario.
P: ¿Por qué se incorpora al Movimiento 26 de Julio?
R: Yo tenía 19 años cuando me incorporo a la lucha contra la tiranía de Batista. Era el tirano de turno de aquella época, en los primeros años de la década de 1950. Y realmente lo que me motivó a participar de la lucha armada fue la situación en que vivía y cómo vivían los que estaban a mi alrededor: de miseria, de explotación y abusos, la cantidad de niños sin escuela ni asistencia médica. Lo veía en la población donde yo vivía que era de unos 35 mil habitantes. A pesar de mi juventud yo no dudé en que tenía que cambiar toda esa situación.
P:¿Quién decide su integración a los expedicionarios del Granma?
R: Yo soy un privilegiado. En primer lugar, por haber nacido en aquella época y haber conocido a un grupo de jóvenes que también tenían la misma inquietud que yo. Decidí rápidamente participar de esta acción. Mi incorporación al Granma la decidió el propio Fidel al poco tiempo de recuperar su libertad, por los sucesos del Moncada. Fue durante una reunión en 18 y 21, en El Vedado, en un apartamento donde vivió una hermana de él. Le dije que contara conmigo para cualquier actividad en contra de la tiranía y colaboré en la distribución de armas para el Movimiento. A partir de ese momento fui seleccionado para integrar el contingente, trasladarme a México, entrenarme y formar parte del destacamento del Granma.
P:¿Cuántos extranjeros hubo entre los expedicionarios, además del Che?
R: El destacamento de expedicionarios lo formaron 82 combatientes, como tú conoces. Había 4 extranjeros dentro del contingente. Un argentino, el Che; un italiano, Gino Donne, que es el único que vive en la actualidad; otro de nacionalidad dominicana, Meijías. Este hombre fue asesinado en República Dominicana durante la invasión de los nortemericanos, y un mexicano que era uno de los más jóvenes del destacamento, ya fallecido.
P: ¿Cómo fue la travesía hasta Cuba?
R: Durante casi todo el año nosotros estuvimos en territorio mexicano. Se escogió ese lugar por ser un país de grandes extensiones, que nos servía para hacer entrenamiento y pasar desapercibidos, y también por ser un pueblo muy solidario. Todo ese tiempo estuvo lleno de dramatismo. Viví experiencias que cuando hoy las pienso me parecen de ciencia ficción.. La agrupación que se formó para la noche del 24 de noviembre de 1956 en la ciudad de Tuxpan y Santiago de las Peñas, que es el otro pueblecito que está en la ribera del río, fue por donde salimos.
Se van produciendo una serie de hechos muy significativos desde el punto de vista del dramatismo. Sabíamos, por ejemplo, que las autoridades estaban detrás de nosotros e íbamos a ser arrestados. Hubo que salir lo antes posible porque existía un grupo de la policía federal que estaba comprado e influenciado por el gobierno de la tiranía de Batista y nos venía pisando los talones. Hubo que acelerar el proceso de la salida. Se improvisaron muchas cosas y esto a veces es malo porque cualquier equivocación puede llevar al fracaso de una misión.
Salimos en una noche tormentosa, estaban negadas las salidas por las características del tiempo pero finalmente lo hicimos por el río hasta el Golfo de México. Estuvimos nevagando 7 días hasta llegar a Cuba.
P:¿Qué sucedió durante el trayecto?
R: Muchas cosas. Por ejemplo, el mareo que sufrió el destacamento en general. La mayoría de esos jóvenes nunca había navegado en un barco pequeño y con un mar embravecido. Al segundo día de la travesía la embarcación empezó a hacer agua. Hubo que sacar toda el agua posible porque nos hundíamos y ya estábamos en alta mar. Sólo veíamos agua y el cielo. La alimentación fue muy precaria. Se embarcaron unas 3000 naranjas y eso era lo único para comer. Fue un milagro que llegáramos a Cuba por las corrientes que se producen los meses de noviembre en el estrecho de Yucatán, pero llegamos. Al Che, inclusive, le rompieron el aparato que llevaba por el asma. Era tal el hacinamiento que alguien en un descuido pisó el aparato que era una goma adherida a un cristal. El pobre Che la pasó muy mal. Considero que el éxito del viaje se debió al promedio de edad que tenía el destacamento y la voluntad colectiva que había para realizar la travesía y lograr el desembarco. Ese fue el momento más dramático.
P: ¿Cómo fue su relación con el Che?
R: Yo lo nococí desde antes de la expedición, en el mes de abril, cuando daba unas clases como médico a los futuros expedicionarios que estábamos entrenando. Cómo poner un torniquete, atender un herido luego de un combate, como poner un vendaje, un suero en la vena. En una oportunidad me tocó a mí y varios compañeros asistir a una de esas reuniones en una casa de seguridad que tenía nuestra organización y ahí conocí al Che, su calidad humana. Puso su brazo para que lo pincháramos porque ninguno de nosotros quiso ser voluntario en las prácticas de enfermería. En otra oportunidad conviví con él algunas semanas junto a Cándido, el chofer y escolta de Fidel, y Calixto García, en una casa de seguridad. En esa oportunidad probé el mate que toman los argentinos y yo le brindé tabaco. Fue la primera vez que fumaba y tuvo un mareo muy fuerte. También le gustaban mucho las películas del oeste y salía con frecuencia a un cine cerca de la casa donde nos alojábamos. La función comenzaba a las 11 de la mañana y continuaba hasta la madrugada del otro día. Ir al cine en aquella época costaba centavos. Otra anécdota que te puedo contar es que el Che era muy malo como cocinero, no había forma de comer lo que hacía. Yo le propuse que el día que me tocara fregar la loza él lo hiciera por mí y yo cocinaría en su lugar. También solía ver a su esposa y su hijita hildita, una o dos veces a la semana y aprovechar ese encuentro para tirar unas fotos.
Otro episodio que me toco vivir con el Che ocurrió en la provincia de Pinar del Río, mientras se producía la invasión de Playa Girón. Estábamos en una guarnición militar cuando escucho la detonación de un arma de fuego. De pronto veo el rostro de Guevara cubierto de sangre. Inmediatamente pensé en un ataque del enemigo pero me doy cuenta que al Che se le había caído su pistola reglamentaria y al impactar contra el suelo se disparó. La bala le hiere el rostro. Lo llevamos al hospital de la zona, le sacaron unas placas y por suerte el proyectil le rozó un costado de la cara. Los médicos dijeron que su vida no corría peligro.
P: ¿Después del triunfo de la Revolución qué hizo?
R: A partir del 1 de enero de 1959 tuve varios cargos en el gobierno. Primero presidí los juicios contra los criminales de guerra, allá en la costa norte de oriente. También fui jefe de policía en la misma zona, después estuve en Camaguey, en Pinar del Río, aquí en La Habana, hasta que posteriormente pasé a la dirección del ejército en la parte occidental. Estuve varios años y ahí me sorprendió la crisis de octubre. Yo era el que tenía que luchar contra la invasión de los norteamericanos, si se producía acá, en la parte occidental, y dirigir todas esas operaciones. Posteriormente pasé varias escuelas militares hasta que tuve la oportunidad de pasar a la vida civil.
P:¿Cree que todavía tiene cosas que aprender en la vida?
R: Sí, como no. Todavía hay muchas cosas que tengo que perfeccionar, que tengo que aprender y conocer. Uno nunca logra conocer todo lo que pretende. Como ser humano uno siempre comete errores y tiene también éxitos. Muchas veces las personas no llegan a realizar sus sueños.
P:¿ Cómo ve a Cuba en la actualidad?
R: La veo llena de optimismo, por la preparación y la continuidad del proceso revolucionario. Ya vivimos casi con la tercera generación de los cubanos, que muchos de ellos ni siquiera habían nacido cuando nosotros hicimos los primeros disparos contra la dictadura de Batista. Ni soñábamos con lo que vivimos después del triunfo de la Revolución.
P: ¿Qué le aconsejaría a los jóvenes cubanos?
R: Les diría que estudien, que se preparen, que muchas de estas generaciones de las que te hablé anteriormente han sido mejores que nosotros. Si hubiéramos tenido la preparación política que tienen los jóvenes en la actualidad, todo habría sido mejor. Hoy vemos los médicos, los deportistas, el papel que desarrollan en distintas partes del mundo. También los educadores que participan en los programas de alfabetización en distintas partes del mundo y en Cuba. Como llegan a los lugares más inóspitos del planeta y conviven con esas personas para aportar su granito solidario y revolucionario. Mi mensaje a los jóvenes es que estudien y defiendan la Revolución hasta el último suspiro. Ha sido una Revolución verdadera, profunda, y ha estado al servicio de las clases más humildes.
P: ¿Se arrepiente de algo en la vida?
R: Sí, de no haber hecho un poco más de lo que hice hasta el día de hoy. Todavía estoy tratando de sobrecumplir mi esfuerzo con la Revolución, pero bueno..., a veces los años me limitan un poco desde el punto de vista físico pero no mental. Todavía me encuentro fuerte. Si Fidel hoy me dijera ¨vamos a repetir la expedición del Granma¨, lo único que le diría es que habría que buscar un barquito un poco más grande.
De los 82 expedicionarios del yate Granma viven actualmente diecinueve.. El comandante Arsenio García Dávila es uno de ellos.
Osvaldo Piñero.
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